¿Has notado que últimamente se te cae mucho más cabello de lo normal? Si estás viendo una cantidad inusual de pelo en la almohada, en la ducha o al peinarte, puede que estés pasando por lo que en tricología como efluvio telógeno.
Este es el término técnico que se utiliza para referirse a algo que muchos de nosotros hemos pasado o acabaremos pasando: una caída abundante de pelo que aparece de forma repentina y que, en la mayoría de los casos, no dura para siempre.
No se puede hablar, por tanto, de una caída permanente como la que ocurre en la alopecia androgénica, sino de una respuesta del cuerpo a un cambio importante que el organismo somatiza en forma de pérdida capilar.
Por qué se produce el efluvio telógeno
El efluvio telógeno se produce cuando muchos cabellos entran juntos en la fase telógena — como se conoce a la etapa de reposo del ciclo capilar—, y se desprenden antes de tiempo.
A simple vista lo que se aprecia es una caída anormal de cabellos, pero el origen está en cómo responde tu organismo a determinados escenarios como los que vamos a ver en el siguiente apartado.
¿Qué situaciones pueden desencadenar un efluvio telógeno?
No hay una única causa que desencadene el efluvio teléógeno. Lo que hay son situaciones que la preceden y que algunas personas somatizan a través de la pérdida capilar.
Dicho de otra forma, lo que les sucede a quienes lo sufren es que su cuerpo interpreta que hay algo fuera de lo habitual y “decide” pausar el crecimiento capilar.
Dicho esto, veamos algunos de los factores desencadenantes más comunes:
- Un episodio prolongado de estrés físico o emocional.
- Una enfermedad con fiebre alta.
- Cambios hormonales (por ejemplo, después del embarazo).
- Cirugías o intervenciones importantes.
- Dietas muy restrictivas o falta de nutrientes.
- Suspensión de ciertos medicamentos.
Lo habitual es que el cabello comience a caerse entre dos y tres meses después del evento desencadenante. Esa es la razón por la que muchas personas no asocian de inmediato la caída con lo que vivieron semanas atrás.
¿Cómo distinguir entre efluvio telógeno y alopecia?
El efluvio telógeno tiene un patrón muy característico. A diferencia de otros tipos de pérdida de cabello, no deja calvas definidas ni áreas completamente despobladas. Más bien, lo que se nota es una disminución del volumen general.
Los signos que suelen acompañarlo y, por tanto, pueden ayudarte a detectarlo son:
- Más pelo del usual en la ducha o el cepillo.
- Sensación de “menos densidad” al recoger el cabello.
- Caída bastante uniforme por toda la cabeza.
- En contraposición a lo que ocurre con algunos tipos de alopecia, este no suele ir acompañado de picor, dolor ni enrojecimiento del cuero cabelludo.
Así que si el pelo se cae de forma difusa, pero sigues notando que los folículos están ahí, es muy probable que estés desencadenando un cuadro un efluvio telógeno.
Eso sí, para poder confirmarlo deberás ponerte en mano de un especialista para que observe el cuero cabelludo con dermatoscopia o te haga unas pruebas sencillas que determinen qué está provocando esa caída.
¿Cuánto tiempo suele durar la caída capilar del efluvio telógeno?
Por suerte, en la mayoría de los casos el efluvio telógeno suele ser un episodio transitorio que se resuelve por sí solo en unas semanas o pocos meses, una vez identificado y eliminado el factor desencadenante.
Las fases por las que pasan quienes sufren efluvio telógeno e inician un plan para regenerar el cabello perdido son:
- La caída se intensifica durante unas pocas semanas.
- A partir de ahí, esta va disminuyendo progresivamente.
- En un plazo de entre 3 y 6 meses el pelo suele volver a su ritmo normal de crecimiento, cubriendo así las calvas generadas durante la afección.
Si la caída se proonga durante más de seis meses, se habla de efluvio telógeno crónico, que merece una evaluación más profunda.
¿Cómo puedes frenar el efluvio telógeno sin volverte loco?
La buena noticia es que, aunque ver el cepillo lleno de pelos asuste, este tipo de caída no daña el folículo de forma permanente. Eso significa que, en la mayoría de los casos, el cabello volverá a brotar.Estas son algunas de las pautas que los profesionales suelen indicar a los pacientes diagnosticados con un cuadro de efluvio telógeno:
- Dale al cuerpo lo que necesita: Si faltan nutrientes como hierro, zinc o vitaminas del grupo B, el pelo lo nota rápido. Comer variado y bien puede marcar una gran diferencia.
- Baja el ritmo: El estrés es uno de los grandes culpables. Dormir mal, estar a mil por hora o no desconectar… todo eso afecta. Pequeños gestos diarios —caminar sin prisa, parar un rato, respirar— pueden ayudar más de lo que parece.
- Cuida el cuero cabelludo con mimo: Nada de productos agresivos. Mejor optar por champús suaves, sin sulfatos ni perfumes fuertes.
- Evita castigar el pelo: Durante esta etapa, conviene dejar de lado los recogidos tirantes, el abuso del secador o las planchas. Dale un respiro.
En algunos casos, el dermatólogo puede pautar suplementos o tratamientos tópicos, sobre todo si el efluvio se alarga más de lo normal o si hay otras causas detrás.
Pero, sobre todo, paciencia. Cada cuerpo tiene su ritmo. Y aunque desespera ver que el pelo se cae escandalósamente, lo más habitual es que, pasados unos meses, todo vuelva a su sitio.
Cuándo es imprescindible consultar con un especialista?
No siempre se requiere intervención médica, pero es muy recomendable cuando:
- La caída dura más de 3 meses.
- Se acompaña de otros síntomas en el cuero cabelludo.
- La caída parece progresiva y no difusa.
- Hay antecedentes familiares de alopecia.
Un profesional puede descartar otros orígenes de pérdida de cabello, como la alopecia cicatricial o la androgénica, y recomendar el inicio de un plan de choque inmediato.
¿Puede el efluvio telógeno requerir un trasplante capilar?
En principio, el efluvio telógeno no deja zonas sin folículos, por lo que no suele requerir un trasplante capilar como solución primaria.Sin embargo, en situaciones donde la caída ha favorecido que otros patrones de alopecia afloren o si la densidad ha disminuido de manera notable, puede ser útil considerar opciones de restauración de distinta consideración.
En estos casos, la opción más recomendable suele ser recurrir a técnicas modernas de injerto, como las que se ofrecen en clínicas de trasplante capilar en Turquía de primer nivel como Cosmedica.
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Si este no es tu caso, recuerda, con un poco de paciencia, ajustes en tus rutinas y, si hace falta, el acompañamiento de un especialista, tu pelo tiene muy buenas posibilidades de volver a su ritmo habitual.
Prestar atención a los signos, comprender qué lo disparó y actuar con calma es el mejor camino para recuperar tu bienestar capilar cuanto antes y, de paso, la mejor versión de ti mismo.